Hace poco estuve en Valencia donde me explicaron que esta deliciosa fruta no posee el color que tanto la caracteriza. Del huerto a la mesa pasa por un proceso de limpiado y encerado, en parte para facilitar su conservación. Vamos, que las tintan de naranja ¡y yo sin saberlo!

Hay que tener en cuenta, si queremos utilizar su corteza, que esta cera puede llevar adicionados funguicidas, para impedir el crecimiento de hongos, y estas sustancias pueden ser tóxicas para el sistema nervioso humano.

Está claro que la próxima vez que escoja naranjas buscaré aquellas sin brillo y con color amarillento. Y es que ya ni los colores son los que son.

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