Hacía ya tiempo que no me sumergía en aguas de este nuestro Mare Nostrum. El chapuzón mereció la pena y la compañía, sobre todo, también. Dos maravillosos amigos, con los que quedo un par de veces al año por la distancia que nos separa, fueron unos inmejorables anfitriones por tierras murcianas.

Pescador en La Azohía

Pescador al atardecer en La Azohía. Al fondo, Mazarrón.

El fin de semana fue genial: playa por la mañana, visita a las baterías por la tarde y último chapuzón entre las rocas en La Azohía. La cena, por supuesto, todo un acierto en la posada Jamaica, citada en la Carta Esférica de Pérez-Reverte, con sus famosos huevos fritos con patatas.

Todo fue perfecto. ¡Gracias desde aquí, chicos! La pena no poder compartir más tiempo, pero había que volver. La palicilla de 1528 kms. mereció la pena.

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