Pues… no.

El diamante es básicamente carbono puro, formando una estructura tridimensional en particular.

Resulta que el grafito también es carbono puro, aunque en otra cristalización distinta, formando una red diferente.

Es muy curioso que el mismo elemento, según como se dispongan los átomos, da lugar a sustancias muy distintas.

El diamante, transparente, muy duro.

El grafito, blando, untuoso, negro. Es el material que hace que pinten de negro las conocidas minas de los lápices.

Se ha comprobado que la red diamante es inestable y que la red que produce grafito (hexagonal) es más estable. Por lo tanteo el diamente se está transformando en grafito, ¿sorprendente?

¿Significa esto que mañana por la mañana mi hermoso anillo de compromiso se habrá convertido en un lápiz? (Esto dejaría lo de Cenicienta en un mero contratiempo).

La respuesta es no. Aunque es un hecho científico que el diamante se esté convirtiendo en grafito, esto ocurre a una velocidad lentísima, con la cual aunque sea un proceso espontáneo y favorable, sigan disfrutando de sus anillos.

Anuncios