El otro día recordé lo que me comentó mi tocayo hace tiempo sobre el origen del dólar, y me dejó pasmado. Pues es español – me dijo – y viene del siglo XVII, cuando las monedas españolas eran una parte muy importante en el comercio mundial y estaban extendidas por Estados Unidos ante la restrictiva política monetaria del Imperio Británico sobre sus colonias.

Muchos estadounidenses piensan que el símbolo $ (en la tipografía clásica con dos barras) proviene de una unión de la abreviatura U.S. (United States). Pero nada más lejos de la realidad. Si bien existen varias teorías, la más plausible es el origen español. El signo se em

pezó a usar en la correspondencia comercial entre los colonos británicos y México refiriéndose al peso hispano-mexicano o real de a 8. Esta moneda recibía en las colonias norteamericanas el nombre de dólar español y en 1785 fue adoptada como moneda oficial de Estados Unidos, tanto el nombre como el símbolo $, ante la carestía de moneda que provocó la Guerra de Indepencia frente al Imperio Británico.

Más tarde, en 1792, la Casa de la Moneda estadounidense creó el dólar americano pero era mucho menos popular que el dólar español, ya que era más pesado y tenía mejor plata. Y finalmente se ilegalizó el dólar español en 1857, cuando tenía el mismo valor teórico que el dólar americano. Pero su influencia quedó patente por ejemplo en Wall Street, donde el precio de las acciones del mercado de valores se medía en octavos de dólar, ya que el real de a 8 o dólar español tenía el valor de 8 reales. Y esta denominación perduró hasta 1997.

El símbolo parece que proviene del escudo de armas que instauró Fernando de Aragón, la S como representación del lema “Non Plus Ultra” y las dos barras que la cruzan simbolizando los dos pilares de Hércules. Este símbolo se utilizaba en el real de a 8, la moneda que se utilizaba en las colonias americanas del Imperio Español, que luego se extendió a las colonias británicas y después a Estados Unidos y Canadá.

Cuando Fernando de Aragón puso Gibraltar bajo mando español, decidió adoptar el símbolo de los Pilares de Hércules, allí donde en la Antigua Grecia se suponía que finalizaba el mundo. Precisamente de ahí la frase “Non Plus Ultra” (no más allá), expresión que el héroe clásico había escrito en las columnas que marcaban el fin del mundo conocido en su extremo occidental mediterráneo, erigidas por él en Gibraltar y Ceuta, según la mitología clásica griega.

Sin embargo, no fue hasta Carlos V, una vez consolidado el imperio, cuando el símbolo, donde Non Plus Ultra ya era Plus Ultra (más allá) gracias al Descubrimiento de América, se extendió por sus monedas como reflejo de sus posesiones y de su poder. Al final, los comerciantes comenzaron a usar este símbolo en vez de la palabra dólar en sus documentos, y ahí perduró.

Curioso es también el origen del nombre dólar. Proviene de Bohemia, en la actual república Checa, donde la moneda tenía el nombre de “thaler”, que se extendió por Europa en el siglo XVI. Y Thaler, a su vez, es una abreviatura de Joachimsthaler, un tipo de moneda de la ciudad de Joachimsthal, en Bohemia.

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