El poder pasar un buen rato en un avión te da que pensar cómo funcionan algunas cosas. Para empezar me planteé el porqué de esas ventanitas tan pequeñas, cuando podríamos tener unos cristales imponentes con los que poder disfrutar de unas vistas espectaculares. Algo ya me imaginaba. Temas estructurales y demás, pero no sabía la respuesta segura.

Saciando mi curiosidad, cómo no, encontré un artículo en Muy Interesante que trataba este tema:

Es una cuestión de seguridad -plantean-. En los años 50, la compañía De Havilland averiguó que los accidentes en vuelo que sufrían sus reactores Comet, equipados con grandes ventanales, se debían a que el fuselaje se rompía en las esquinas de las ventanas por fatiga del metal. Así, éstas fueron rediseñadas y se hicieron más pequeñas y redondeadas. La ventanilla de un avión se compone de dos paneles de presión y de un tercer panel interior que impide a los pasajeros acceder a los otros y tener un accidente. Un avión sin ventanillas sería más barato de construir, más seguro y tendría más capacidad de carga.

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