“Hace muchos siglos, un poeta describió la peregrinación de un hombre, Ulises, para volver hasta una isla llamada Ítaca, donde lo espera su amada. Ulises se enfrenta a muchos peligros, desde tempestades hasta tentaciones. En un determinado momento, cuando está en una cueva, se encuentra un monstruo con un único ojo en la frente.

El monstruo le pregunta su nombre: “Nadie”, responde Ulises. Luchan, él consigue atravesar el único ojo del monstruo con la espada y cierra la cueva con una roca. Sus compañeros oyen gritos y van a socorrerlo. Al ver que hay una roca en la entrada, le preguntan quien está con él. “¡Nadie! ¡Nadie!”, contesta el monstruo. Los compañeros se van, ya que no hay ninguna amenaza para la comunidad, y Ulises puede seguir su camino hacia la mujer que lo espera”.

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