Todos hemos sentido esos espasmos musculares al recibir un “calambrazo”.

Sería fácil entender por qué nos “freímos” cuando nos atraviesa una corriente muy fuerte, como la de un rayo o en líneas de muy alta tensión, pero sabemos que basta con una pequeña descarga para producir convulsiones o incluso la muerte.

La cuestión es que las órdenes que van de nuestro sistema nervioso a nuestros músculos, y en particular a nuestro corazón, se transmiten por nervios en forma de pequeñas corrientes eléctricas. Así que nuestro cuerpo está “cableado” por los nervios.

Cuando una corriente alta nos atraviesa, al pasar por los nervios, es interpretada por los músculos como órdenes, por lo que comienzan a moverse descontroladamente.

El corazón además posee un “marcapasos natural”, llamado nodo senoauricular, que va dando impulsos eléctricos para mantener la frecuencia cardiaca. si una corriente fuerte pasa por el corazón puede “confundir” e incluso estropear el sistema, produciendo una parada cardiaca.

Los músculos que utilizamos para respirar, el diafragma (sobre el estómago) y los intercostales, en una descarga fuerte quedan agarrotados, siendo conveniente masajear y mover los brazos del accidentado para facilitar la recuperación de la respiración.

Para no recibir una descarga no hemos de hacer contacto directo cuando intentemos separar al accidentado de la causa del calambre. La mejor manera es desconectar la electricidad desde interruptores generales, y si esto no es posible, separaremos a la persona de la corriente usando algo no conductor, como un palo de madera.

Anuncios