Leía en esta sobremesa el siguiente artículo. Cuando a veces la realidad no está tan lejos de la ficción…

Es un tópico de la ciencia ficción mas rancia: el robot construido para matar que se independiza de sus superiores y utilizando su invulnerabilidad y sus poderosas armas castiga la desmesurada arrogancia de sus creadores destruyéndolos. El argumento es un cuento moral, y se remonta a las historias griegas sobre el ‘hibris‘: el orgullo que lleva a la humanidad a plantar cara a los dioses, y al feroz (e irónico) castigo que conlleva. Lo curioso del caso es que el riesgo es real, y actual: la semana pasada las fuerzas aéreas estadounidenses tuvieron que derribar un avión robótico sobre Afganistán que se había descontrolado. El aparato no tripulado era un MQ-9 Reaper, iba armado con misiles y fue interceptado por un caza con piloto.

Los estadounidenses están utilizando cada vez más aparatos armados sin tripulantes para llevar la guerra a las guerrillas, al parecer con bastante éxito. Sus ventajas son múltiples, empezando por que no hay ataúd envuelto en una bandera en caso de pérdida, algo muy deseable políticamente. Pero también hay razones militares genuinas para su empleo: este tipo de aparatos pueden pasar muchas horas volando, lo que permite mantener vigilancia persistente sobre un área, acumulando información sobre movimientos de personas o vehículos, para después atacar de forma bastante precisa, y letal. El empleo de este tipo de aviones sin piloto está resultando muy efectivo en destruir las redes de mando de los talibán y sus aliados en Afganistán.

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