Un invento ingenioso y sencillo. El botijo no es simplemente un recipiente para el agua, el botijo realmente enfría el agua que está en su interior, sin enchufes, electricidad o gasto de energía alguno a nuestra costa.

El principio es muy sencillo, el botijo está hecho de cerámica, la cual es muy porosa. Así que el agua del interior puede evaporarse por esos agujeritos. Para pasar a estado gaseoso el agua necesita calor, y ese calor lo obtiene del líquido que queda en el interior, bajando su temperatura.

Evidentemente, los botijos de decoración si han sido pintados o lacados tapando esos poros, no “funcionarán”.

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