Hacía tiempo que quería escribir este post, más concretamente desde que regresé de vacaciones. Y es que tuvimos la suerte de observar un fenómeno poco común y muy localizado en un área de nuestro planeta: agua que brilla. Bueno, dicho así parece magia o un invento chino, pero he aquí la explicación.

Este hecho se da en 5 puntos localizados del Mar Caribe, en concreto en la República Dominicana, Jamaica y Puerto Rico, donde este último posee 3 de estos lugares.

Este brillo inusual del agua es causado por pequeños microorganismos dinoflagelados, más concretamente de la familia de los pyrodinium, que moran en bahías cerradas, como la que visitamos en Fajardo, protegidas de las mareas y con abundante alimento. La causa de este fenómeno radica en su mecanismo de defensa. Su cuerpo al rozar o tocar contra un elemento extraño emite una especie de luz pálida, la bioluminiscencia, producto de reacciones químicas del propio microorganismo.

Y es en esta parte donde salimos nosotros. Cruzando en kayak y adentrándonos en una bahía tras cruzar un manglar al caer el sol en las Cabezas de San Juan, pudimos disfrutar de un espectáculo inigualable. El choque de los remos contra el agua o el hecho de recorrer en espiral el dedo índice en el agua, nos recordaba a las hadas y magos de los cuentos infantiles dispuestos a realizar un hechizo. También introdujimos los brazos súbitamente en el agua y observamos cómo estos diminutos seres descendían por nuestro antebrazo como si embadurnáramos esta parte del cuerpo con pequeños diamantes.

Aunque no nos pudimos bañar (sólo estaba permitido en la bahía de Vieques), nos quedamos con las ganas de admirar y vivenciarlo en primera persona.

 

 

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