Según un estudio recientemente publicado es posible que más de un tercio de los dinosaurios que conocemos no hayan existido jamás. No es que nos hayamos inventado los huesos, sino que su interpretación estaría equivocada: los paleontólogos habrían definido como nuevas especies los restos de ejemplares juveniles de especies mayores. Algunas de las especies en nuestros libros no serían dinosaurios pequeños, sino crías de dinosaurio. Al no tener en cuenta el crecimiento, los científicos habrían confundido ejemplares que murieron antes de alcanzar la madurez con nuevas variedades. Nuestro conocimiento del Mesozoico se basaría por tanto en datos erróneos; la variabilidad de formas del grupo de los dinosaurios sería mucho menor de lo que pensábamos.

Anuncios