Soy un poco escéptico con la puntualidad de las líneas aéreas, sobre todo si se trata de compañías nacionales, pero en este caso he de reconocer que llegamos, tanto en la ida como en la vuelta, con 10 minutos de adelanto.

Me gusta viajar en avión, pero el vuelo que hice hace un par de meses me supo a poco. Me explico: “abróchense los cinturones”, “mantengan sus bandejas cerradas”, “¿desea usted agua o zumo?”, “abróchense los cinturones”… todo esto en 35 minutos de reloj. Me sorprendió puesto que es lo más parecido al teletransporte que haya podido vivir. Eso sí, y aunque sea un poco caro, el trayecto te ahorra 4 tediosas horas de autobús.

En este caso el fin justifica los medios, ¿o los medios justifican el fin? De todos modos, chapó para el único avión de un diminuto aeropuerto.

Anuncios