Siempre digo que debería haber nacido en otro país. Debería haber sido francés, les comento muchas veces a mis amigos bromeando.

Me avergüenzo en bastantes ocasiones de la situación actual de España. No aprendemos. Ya se podría dar el dicho de “cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar”. Pero debemos vivir en un chalé con vistas a la montaña, porque de nuestros vecinos poco nos interesa lo que hacen bien. Y debería. Para nuestro propio beneficio. Copiar mejorando, lo llamo yo.

Sin embargo, si el vecino se lastima un pie, ahí estamos como porteras cotilleando y regocijándonos con la desgracia ajena.

Todo esto viene, no porque quiera arreglar el mundo de un plumazo, sino por un correo que he recibido esta tarde. ¡Qué razón tiene nuestro amigo Forges!¡Más que un santo! Los tiempos cambian, pero esté quien esté en el poder, tenemos los mismos perros con distintos collares.

Menos mal que siempre nos quedará el humor.

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