Ojeando el otro día el blog de Pepe Cervera, encontré un interesante artículo sobre la cantidad de inferencias que realizan nuestros pensamientos. En muchas ocasiones confundimos con facilidad las probabilidades de que algo suceda con relaciones causa-efecto, y tendemos a intuir, e incluso a inventar.

Un sorprendente artículo ha desvelado que el lugar donde nos sentimos más seguros, es decir, nuestro hogar, es estadísticamente el más peligroso de todos: el hogar es letal.

Preguntados en una amplia encuesta por heridas recibidas durante cinco semanas que requirieron atención médica, la casa propia resultó ser el ámbito más peligroso. De los heridos más del 40% de los hombres heridos y más del 55% de las mujeres se habían hecho daño mientras estaban en casa, ya sea en el interior, en el patio o en el garaje; como comparación las áreas recreativas no llegaban al 20% de las heridas. Resulta curioso pensar que nuestro metafórico castillo pueda resultar ser tan peligroso, pero pensándolo bien es bastante razonable. Las casas están llenas de objetos, sustancias y estructuras potencialmente peligrosas, desde escaleras a sierras mecánicas, desde bañeras húmedas a cortadoras de césped o productos químicos de limpieza. Las posibilidades de descuido o error son muchas, sobre todo si tenemos en cuenta que además es el lugar donde pasamos más tiempo.

¿Será que nos sentimos tan seguros y por eso nos relajamos?

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