Vuelvo a quedarme asombrado con los datos que arroja y recoge en su blog Pepe Cervera en uno de sus artículos.

Últimamente están trístemente de moda las catástrofes relacionadas con los movimientos tectónicos. Pero parece que eso nos pilla un poco lejos.

Si nos remontamos hacia atrás varios millones de años, podemos constatar un fenómeno que nos afectó directamente: el llenado del mar Mediterráneo. La cuenca mediterránea tardó en llenarse de unos meses a dos años gracias a una descarga de agua, según los investigadores, que llegó a ser mil veces superior al actual río Amazonas.

Esta es una de las principales conclusiones de un estudio de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) publicado en Nature, en el que se recuerda que el mar Mediterráneo llegó casi a secarse hace unos seis millones de años, al quedar aislado de los océanos durante un largo período de tiempo, debido el actual levantamiento tectónico del Estrecho de Gibraltar.

Cuando las aguas del Atlántico encontraron de nuevo un camino a través del Estrecho, llenaron el Mediterráneo, con la mayor y más brusca inundación que ha conocido nunca la Tierra, según los científicos.

La enorme descarga de agua, iniciada probablemente por el hundimiento tectónico del Estrecho y el desnivel de ambos mares (de unos 1.500 metros), llenó el Mediterráneo a un ritmo de hasta diez metros diarios de subida del nivel del mar.

La inundación que conectó el Atlántico con el Mediterráneo provocó en el fondo marino una erosión de cerca de 200 kilómetros de longitud y varios kilómetros de anchura, según este estudio.

Toda una catástrofe medioambiental de proporciones bíblicas que, afortunadamente, no vivimos.

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