He aprovechado estos días para escaparme por la ciudad más emblemática de Escocia y varios rincones de las Tierras Altas, allí llamadas Highlands.

Inevitablemente todo el tráfico del país se rige conduciendo por la izquierda, pero ¿cuál es la causa?

Un guía local nos explicó que los orígenes se remontan a la Edad Media con la conducción de carruajes por angostos caminos. En el supuesto caso que se cruzasen dos vehículos, ambos iban por la izquierda, puesto que la mayoría de las personas son diestras y utilizaban esa mano para empuñar más fácilmente un arma. En aquellos oscuros tiempos era frecuente el verse obligado a recurrir a las armas para defenderse de un ataque, pues habían muchos salteadores de caminos y maleantes. Y de esta manera se tenía al oponente más cerca y al alcance.

Pero todo esto cambió con la Revolución francesa. A finales del siglo XVIII Napoleón hizo que sus carruajes atravesaran toda Europa por el lado derecho de las calzadas, imponiendo así tal costumbre en todos los territorios ocupados por sus tropas. Así se entiende que en los países europeos no ocupados por las tropas napoleónicas se siguiera circulando por la izquierda. Lo que ocurrió en Finlandia hasta 1858, año en el que cambió a circular por la derecha; o en Suecia hasta 1967; o en algunas partes de Austria hasta 1920. O lo que sigue ocurriendo en Gran Bretaña, que nunca cambió y en cuyas carreteras se sigue circulando por el lado izquierdo.

A modo de curiosidad, destacar que hasta 1930, en España no había una regulación del tráfico. Barcelona circulaba por la derecha mientras Madrid lo hacía por la izquierda. En 1924 Madrid cambió a circular por la derecha, seis años antes que se oficializara la norma de circulación.

¡Qué lío! ¿verdad? Más nos lo armamos nosotros a la hora de cruzar las aceras o de conducir un coche. Eso sí, en pocos días la adaptación cognitiva es posible.

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