Bueno, todos todos, no. Únicamente los vinculados al Instituto para las Obras de Religión (IOR), popularmente conocido como el banco del Papa en la Ciudad del Vaticano.

Y es que este cajero automático ofrece a sus clientes varios idiomas para sus operaciones bancarias: italiano, francés, castellano, alemán, inglés y… ¡latín!

En la pantalla inicial se nos invita a introducir la tarjeta para saber que se quiere hacer, con el mensaje Inserito scidulam quaeso ut faciundam cognoscas rationem. Una vez introducida se ofrecen diferentes opciones, entre las que destacan:

– Deductio ex pecunia para sacar dinero en efectivo.

– Rationum aexequatio para conocer el saldo.

– Negotium argentarium para obtener un listado de los movimientos de la cuenta.

Al final nos recuerda que recuperemos la tarjeta con el mensaje Retrahe scidulam depositam.

El latín será una lengua muerta, pero nadie le puede negar cierta modernidad. Ya no queda limitado a las encíclicas, ahora se usa hasta en los cajeros automáticos.

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