El volcán que ha maldecido el espacio aéreo europeo se llama, nada más y nada menos, Eyjafjallajökull. Como para pronunciarlo.

Ha sumido toda esta semana a Europa en un caos de vuelos cancelados en la mayoría de sus aeropuertos. La razón: la nube de ceniza volcánica cargada de cristales de sílice que han sido dispersados por los cielos de media Europa.

Según los expertos, estas partículas son como lijas voladoras. De hecho se pueden constatar sus efectos nada más salir del cráter: la interacción entre las partículas de ceniza carga eléctricamente la nube provocando impresionantes rayos. Para muestra un botón. Yo me lo pensaría dos o tres veces antes de volar viendo esta erupción. Las fotografías parecen ciencia-ficción.

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