Aunque todavía no bailan flamenco, sí que hay ranas que tienen pelo. Este es el caso de la especie Trichobatrachus robustus encontrada en Camerún, República Democrática del Congo, Guinea Ecuatorial, Gabón, Nigeria, Angola y República del Congo.

Los machos de este ejemplar de batracio, de unos 11 cm de longitud, desarrollan una especie de adorno en temporada de apareamiento y cría: les crece pelo en los costados y en las ancas traseras. Así que son ranas con pelo.

Pero, en realidad no se trata de pelo, en el sentido de pelo de mamífero, sino que son pequeños pedazos de piel en forma de filamentos cuya función es mejorar el aporte de oxígeno a la sangre. La respiración de los batracios se realiza mayoritatiamente por vía cutánea, pues sus poco desarrollados pulmones realizan funciones de flotación y poco más.

Gracias a este animal las frases lapidarias de para que algo ocurra cuando las ranas críen pelo, ya están desacreditadas.

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